No pudo estar mejor… de verdad.

¿Cosas que pulir? Lógicamente. Era una beta :-). Pero felicito y doy las gracias a todos los que la han hecho posible, desconferenciantes y desconferenciados.
La Desconferencia ha sido muchas cosas: una conferencia, una terapia colectiva, un encuentro de freakies, una ceremonia de generosidad, una kedada, un botellón, un congreso, un curso y sobre todo una fiesta entre profesionales que creen de verdad en lo que hacen. Que comparten las dificultades de un mercado diminuto con mucho por recorrer y evangelizar siendo competidores, colaboradores, colegas, clientes, proveedores o simplemente como aficionados, navegantes o espectadores…
Me siento afortunado de trabajar en lo que trabajo. Cada día. El 90% de lo que sé lo he aprendido a base de leer, escribir, jugar mucho y navegar. Pero, sobre todo, a partir de trabajar rodeado de personas apasionadas de las que he podido aprender lo bueno y lo malo. Y que mantiene viva la chispa de disfrutar aprendiendo y compartiendo. En toda este tiempo, y van para casi diez años, la Desconferencia, ha sido un hito personal. (Y eso que me perdí la mitad).
Admiro los profesionales de internet y las nuevas tecnologías. Y sobre todo, el ambiente que les rodea de siempre. Desde los absurdos First Tuesday de los 90, en que se intercambiaban ideas por dinero en ambientes festivos con barra libre patrocinada a las Desconferencias actuales… ideas por ideas con fondo común para comida y bebida. Muchos de los profesionales de la web tiran por la calle de en medio, con sus medios, sin ningún tipo de ayuda, pagándose libros, materiales, asistencia a cursos y conferencias de su bolsillo. La pasión les guía. Lo opuesto a aquellos profesionales arrinconados que reclaman contínua atención de “mamá organización” a quien le asignan el deber de velar y cuidar de sus carreras profesionales.
¿Alguna empresa conoce y valora el hecho de que sus empleados estén destinando su tiempo personal (un sábado completo de julio, por ejemplo) y recursos económicos a aprender cosas que luego serán aplicadas para mejorar el diseño, construcción y mejora de sus productos? Una pena… pero me temo que no. No es ni conocido, ni valorado.
¿Puede resultar pretencioso decir que asistimos al nacimiento de una nueva etapa en nuestro trabajo? Creo que no andaríamos del todo desencaminados. Lee a Javier Cañada… La Generación de la Desconferencia.
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