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Stewart Brand. Edificios y diseño adaptativo

En 1994, el polifacético Stewart Brand publicaba How Buildings Learn: What Happens After They’re Built, una obra que involuntariamente se convertiría en referencia para todos aquellos que “diseñan para el uso”.

Portada

La obra, describe con sencillez cautivadora como los edificios evolucionan y se adaptan una vez son puestos en uso. Los arquitectos parecen diseñar los edificios para impresionar en su inauguración o como una muestra de su portfolio, pero no para ser habitados o usados a largo plazo. Una vez inaugurados, dan la obra por terminada y desaparecen. Se pierden la segunda parte: conocer el uso real que las personas harán de ellas, las posibilidades de adecuación, los problemas de mantenimiento…

“Para gloria del Ilmo. Señor Alcalde y el Señor Arquitecto”

Resulta difícil pensar que cuando Santiago Calatrava presentó al alcalde de Oviedo los planos de su extravagante edificio forcejeando con viviendas alrededor, éste no le preguntara con el susto en el cuerpo si se le había ido la mano con la escala del AutoCAD. O quizá ambos pensaran secretamente en hacer desaparecer todas las viviendas a su alrededor.

Edificio de Calatrava. Oviedo, por c0ntraband
Vista desde el Naranco de la construcción de Calatrava en Oviedo. Rígido, fuera de contexto. Foto c0ntraband, Flickr.

Muchos arquitectos buscan la perfección y a través de ella la gloria. Pero es “su perfección”, basada en el ahora. Planta, alzado y perfil, hay tres dimensiones bajo su control pero se les escapa una: el tiempo y sus efectos. La acción del uso o la naturaleza hasta transformar lo creado en espacios diferentes o en ruinas. Para el arquitecto el fin es la inauguración, para el edificio es el inicio de su vida. Es habitado, desgastado, adaptado, escapando al control de su creador. En definitiva, las personas lo hacen suyo y lo transforman incluso durante generaciones. Iglesias transformadas en talleres o piscinas públicas, fábricas en viviendas, contenedores en estudios o la adaptación a funciones rústicas de construcciones de Le Corbusier… la acción del hombre puede crear espacios sorprendentemente útiles y fascinantes.

Crecimiento orgánico: el orden que surge del caos

Venecia. Flickr. luisvilla

Venecia, Roma, Siena. Ciudades que ni son como las vemos ahora, ni tienen nada que ver con la vista en las postales. Las planificaciones quedan desfasadas. Han evolucionado por la acción continuada del hombre en combinación con la naturaleza. Venecia y sus islas son un ejemplo fascinante: todo lo que ves no estaba allí antes. Venecia era una isla pantanosa en medio de una laguna. Cada piedra, cada pieza de madera o metal… todos los materiales fueron traidos a lo largo de siglos por los constructores de la ciudad. Los ostentosos “Palazzi”, construidos para vanidad de arquitectos, políticos o comerciantes, no han resistido el paso del tiempo. Su utilidad ha cambiado adaptándose a nuevos usos, modernizando sus instalaciones (electricidad, desagues, calefacción…), segregándose para convertirse en apartamentos, hoteles, restaurantes o colapsarse sobre sí tras la desaparición de las familias propietarias o la falta de recursos para mantenimiento.

Diseño, construcción, adaptación

Brand defiende que el diseño de edificios arranque con la evolución en mente. Facilitar que sus ocupantes lo adapten a sus necesidades con estructuras abiertas, indefinidas, utilizando materiales locales simplificando el mantenimiento. Y es que al cabo de un tiempo, el edificio crece y aprende con sus habitantes que pasan a relevar a los arquitectos en el rol de diseñadores informales o “hackers”.

El cambio es inevitable. Cambios, reparaciones, remozados… para ilustrar estas ideas, Stewart Brand propone su conocido modelo de capas superpuestas que muestran cómo se modela un edificio a lo largo del tiempo. Mientras las capas “rápidas”, como los objetos, permiten la exploración de nuevas posibilidades, las capas lentas sirven de freno y continente a las demás.

How buildings learn

“Diseño abierto”: pensando en sitios web como espacios habitables

Durante la última década, la obra de Brand, como la de su colega Christopher Alexander, han sido citadas como referencia en el diseño de productos y sistemas interactivos y sitios web. Los responsables de diseño actuamos como dictadores, somos guardianes celosos de espacios que jamás volveremos a pisar. No queremos cambios porque nuestra obra tiene que lucir en nuestros portfolios. Tratamos de bloquear cualquier posible evolución, nos ensañamos con los usuarios-habitantes que adaptan sus espacios a su gusto. No nos gustan las sorpresas.

Un sitio, una vez puesto en funcionamiento, deja de ser obra nuestra. Debemos tenerlo en cuenta desde el comienzo: el cambio es inevitable y por ello el diseño ha de ser adaptativo. Espacios que crecen y aprenden con usuarios que actúan como “hackers”. La perfección mata la evolución y la innovación.

El documental de la BBC

Tres años después de publicarse el libro, Stewart Brand rodó un documental con la BBC que pasó desapercibido. Seis capítulos de media hora que resumen vívidamente su libro. Un material que visto al comienzo de mi carrera posiblemente no hubiera entendido. Tras la experiencia en diseño para el uso, mi interés por urbanismo y arquitectura, el trabajo de Brand se convierte en una revelación.

La música es de Brian Eno (colaborador en su épica Long Now Foundation).

Si has leído hasta aquí, debes ver el documental. (Y luego me cuentas. Me interesa tu opinión).

Vía Adaptive Path


2 Comments

La cadena:

He llegado a Steve Jobs a través de una amiga.
He llegado a Brand a través de Jobs.
He llegado aquí a través de Brand.

Me parece apasionante que un gurú de la informática como Brand hable del uso cotidiano de la arquitectura. Desde luego, buscaré ese documental. Gracias :-)

Posted by Silvia on 20 September 2008 @ 5am

hola luis, aunque no he visto los capítulos a los que apuntas – lo haré – me ha parecido muy interesante lo que que comentas.

creo que, en el fondo, no es otra cosa que la clásica – y siempre apasionante – dualidad control / flexibilidad.

en general lucen más las propuestas de diseño – de cualquier diseño – controladas. los arquitectos de bien reniegan de los espacios multifuncionales, de los paneles móviles, de edificios que rotan y demás… y es más que probable que tú mismo prefieras una aplicación de funcionalidad única controlable – como twitter – a un facebook mutante. y mejor no hablar de myspace.

sin embargo, desde mi punto de vista y contrariamente al pensamiento europeo de mediados de siglo, creo sinceramente que un buen diseño no es el que – ascéticamente – se mantiene intacto, puro, tocado por dios, a lo largo del tiempo. es el que es capaz de adaptarse.

precisamente, no creo que haya nada malo en las construcciones de venecia o roma. creo que si se ha conseguido reconvertir es porque han superado la “prueba”.

en nápoles – como no podía ser de otra manera – es todavía más espectacular, con ascensores macarras entre escalinatas de palacetes barrocos y grandes lobbys señoriales recorvetidos en bulliciosos patios de vecinos.

en cambio, no sé quién será capaz de sacarle ese mismo jugo a la cosa de calatrava el día que que se quede obsoleto. y mucho me temo que eso será pronto.

por lo tanto, creo que me quedo con diseños controlados que “den pie” a la personalización, a la flexibilidad, a la evolución. pero no – nunca – que intenten predecirla.

Posted by carlos on 23 September 2008 @ 5pm

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