Hej!
Recién llegados de From Business To Buttons, la Conferencia sobre diseño celebrada los días 12 y 13 de junio en Malmö, Suecia. Muy bien las charlas, mejor la actividad social alargada durante el fin de semana. Y es que los suecos son muy sociables y divertidos. Están esperando que les “rasques” para ponerse a hablar contigo y esto es más fácil cuando se tienen pasiones comunes como el “diseño que cambia el mundo”.
Diseño de interacción en todas sus facetas por las personas que lo hacen (nada de comentaristas): diseño emocional, wearables, dispositivos “multitouch”, estrategia de la buena, métodos, interacción social… y un España 2 - Suecia 1 jugando fuera de casa. Demasiadas cosas, muy poco tiempo.
From Business To Buttons en imágenes

En el Stand de InUse con Darja Isakson (CEO) y Funda Denizhan.

De cena-fiesta con InUse, Cooper, y Adaptive Path.

Una de las dos charlas de Don Norman.

Charla de Alberto Knapp.

Parte de “The Spanish Table”.

Taller con Kim Lenox (Adaptive Path).

Proyectos amigos: La Coctelera, Unvlog y Iwannagothere.net.

Alberto Knapp con Digital Manifesto y David Fore (Cooper).

Sesión de trabajo en las oficinas de InUse.
Algunas impresiones personales
Intercambiando experiencias entre asistentes y ponentes de empresas como InUse, Adaptive Path (que parece que abrirán sede en Amsterdam), Cooper o Sony Ericsson tienes la impresión de que el español es un mercado inmaduro pero emergente. Aún así no tiene nada que envidiar a muchos países. No te dejes impresionar por marcas o nombres propios. Gestión de proyectos, relación con clientes, asuntos administrativos y burocracias… Las alegrías y miserias del día a día son, sorprendentemente, muy parecidas a las tuyas.
El mercado EE.UU. no me parece significativo. Estamos deslumbrados por lo que se hace en un área muy concreta: San Francisco y Silicon Valley. El resto, como en todas partes, luces y sombras. Me centraré en el mercado sueco, pequeño y brillante. Las diferencias que veo con el español no son deficiencias, sino cosas a mejorar (nótese cierta amargura y mucha esperanza):
- Formación académica: en España somos autodidactas apasionados. Nos pasamos el día descubriendo y compartiendo con admiración cosas ya conocidas y estudiadas en otros países (y descubrir cosas por tí mismo mola más que te las cuenten!). Nos ha costado años hacernos un hueco en el mercado o encontrar formación de calidad. Hemos tenido que apoyarnos en libros, la web y colegas etc. para crear un “collage” de conocimiento improvisado que crea diferencias pero también riqueza de discurso y perspectivas. Nuestra limitación: sólo hacemos interacción web.
Por su parte, los suecos son titulados en Diseño de Interacción y Psicología Cognitiva. Esto hace que a las empresas les resulte fácil encontrar nuevos colaboradores, y sobre todo, la predecibilidad: un consultor de usabilidad es un consultor de usabilidad, un diseñador de interacción un diseñador de interacción. Más base menos matices… pero también más posibilidades: la interacción no es sólo web o interfaces digitales, también son dispositivos físicos como (que también hay que prototipar), servicios y todo aquello que suponga el diálogo entre un sistema y un usuario.
En Suecia la Universidad está “in”. Cuenta con programas, recursos y profesores para impartir las materias. Por ejemplo, en Malmö, reside el brillante aragonés David Cuartielles, uno de los creadores de Arduino responsable de proyectos de prototipado convierte a los diseñadores de interacción en auténticos “hackers”, algo que falla en España.
- Metodologías maduras: los métodos empleados al comienzo de un proyecto son muy similares a los que podamos usar en el día a día. La gran diferencia: hay una fase de reflexión y definición de producto seria y responsable que lleva el tiempo necesario. Ni más ni menos. Los dueños del proyecto asumen que conocer y entender los objetivos de negocio es clave para construir productos rentables que satisfagan a los usuarios. Y es que el diseño sueco es directo, conocido por su funcionalidad: nada de pirotecnia supérflua.
- Respeto por el usuario y diseño responsable: Y aquí suspiro: sin usuario no hay producto. El profesional del diseño de interacción es respetado por sus clientes. Se asume con naturalidad que un diseñador no trabaja siguiendo dictados caprichosos de la moda o ideas iluminadas. Se acepta que un diseñador de interacción, en su afán por crear buenos productos, cuestione decisiones de diseño en términos de negocio y se respetan sus aportaciones.
Aunque la chapuza es un fenómeno internacional, en España, en instituciones y grandes empresas aun reina el analfabeto digital. Por ello, es más fácil que un “no-usuario” imponga criterios temerarios e indocumentados que impacten la calidad del producto final.
- Condiciones laborales civilizadas: En Suecia existe un sistema social que apoya la igualdad (hombres y mujeres compaginan a la perfección trabajo y familia). Nuestros colegas trabajan con dignidad y confianza. ¿Te creerías que los niños van a las lugar de trabajo de sus padres o incluso a reuniones de trabajo y nadie se sorprende? Puedes ver sus “rastros” :-) en las oficinas. ¿Que en la Conferencia en la Universidad de Malmö había entre las asistentes madres con carricoches?
En España, vivimos en un sector (tecnología y agencias) laboralmente abrasivo. Comenzamos por la falta de igualdad y conciliación (en muchas empresas se trata a las madres trabajadoras como a personas enfermas o delincuentes). Seguimos por el regateo temerario en plazos y tarifas a costa de la calidad es algo común. Al no responsabilizarse nadie ni haber coste añadido, es fácil que un proyecto sea financiado a base de horas extra no remuneradas. Lo barato sale caro: perdemos todos, clientes, proveedores y usuarios. Es necesaria más confianza. Demostrar que un proceso fundamentado de diseño conlleva beneficios de negocio y esto una mayor valoración de empresas y profesionales del sector.
- Comunidades de profesionales: En Suecia, parece ser que la misma dinámica universitaria, mientras fomenta la experimentación de los alumnos y les provee de recursos mata las iniciativas comunitarias. En España, al no contar con formación académica o tener una Universidad durmiente y desconectada, el aprendizaje es espontáneo y apasionado. Eso compensa mucho.
- Write in English! Nuestro sistema educativo nos fuerza a hacer “consultoría de barrio”. A las empresas españolas les cuesta fomentar las relaciones internacionales. ¿Cuántos colegas han terminado financiando con vacaciones y dinero propio la asistencia a conferencias internacionales? Demasiados. Y es que nuestros actuales gobernantes, directivos y profesores no hablan inglés y se paga caro. Vivimos en un permanente fuera de juego en el que se nos escapan los grandes proyectos internacionales y que dificulta el reconocimiento de nuestro trabajo a nivel internacional.
Es habitual que en conferencias, los ponentes extranjeros se sorprendan al comprobar que no somos tan rudimentarios como se imaginaban.
Conclusiones: ¿Por dónde se llega a la madurez?
Nuestro sector es una joya en un contexto social y empresarial muy mejorable. Aunque nos queda mucho por hacer, tenemos poco que envidiar: el potencial es enorme. Algunas tareas para los próximos años:
- Universidades “in” y programas académicos de calidad.
- Promover iniciativas creadoras individuales (¿Conoces Planetaki, Unvlog o Iwannagothere? Como esas…).
- Mejorar la cualificación, el desarrollo profesional y condiciones de trabajo.
- Todo es diseñable: madurar de metodologías de diseño, sobre todo en grandes empresas.
- Diseño orientado a efectos de negocio: valor de negocio y para usuarios.
- Arrodillarse y rezar por la llegada de directivos con cultura de usuario.
- Lanzarse a la aventura internacional: más sitios y contenidos en ingles.
- Impulsar la auténtica innovación, orientada al usuario/cliente (y no a lucir “mi departamento”).
- Buscar la calidad y gestión responsable de los proyectos en plazos, alcance, personas y tarifas.
Este sector es apasionante: está cambiando el mundo y su futuro en España es brillante. Déjate deslumbrar.