Diseño y psicología masculina
Este puente estuvimos en Berlín, una ciudad fascinante en cualquiera de sus dimensiones, espacial o temporal. Sobre todo ésta última, con 200 años intensos de creación, destrucción y renacimiento. Un lugar en el que sorprende encontrarse con excavaciones arqueológicas documentando restos de apenas 60 años de antiguedad. Y rellenando los vacíos, arquitectura y diseño.
Y de una surrealista experiencia personal alrededor del diseño hablo ahora…
Ventajas de tener una cámara pequeña: documentar espontáneamente los rincones más absurdos.
Y ésto es lo que encontré en el baño de hombres del XII Apostel, un recomendable restaurante italiano en Bleibtreustrasse cerca de la Plaza de Savigny -por si quieres verlo-. Junto con dianas, arañas y otros, este es uno de esos reclamos usados para que los hombres no nos distraigamos en “esos momentos”. Pero éste es especial. Sí. Es una portería dentro de un mingitorio exaltando ese “macho futbolero” que, aletargado, algunos llevamos dentro.

Un plástico sencillo, simpático, original y divertido. Te metes en tu rol… ¿Pizza? ¡¿Qué pizza?!
Saltas al campo santiguándote y no puedes evitar una sonrisa pícara mientras comienzas a esprintar. La idea funciona… ¡aún queda futbol en tus botas! En plena jugada, dominado por la euforia, giras la mirada para ver si los contrarios te persiguen ¿y qué ves? ¡¡¡Ésto!!!

¡Dios mío! ¡No puede ser! ¡¿Qué hacer?! ¡Juegas en Alemania! Revives el trauma infantil: Littsbarski 1, Fischer y 2… los goles que nos apearon del mundial de Naranjito. ¡Nuestro mundial! En tu mente la narración de tu comentarista futbolero preferido y la oportunidad de revancha…
Afortunadamente para todos, el portazo de un apresurado camarero rompe el ensueño finalizando el encuentro con el resultado esperado: un limpio y merecido 1-0.
¡Peligro diseño! Y es que lo que puede parecer una buena idea de diseño en la distancia corta -original, inmersivo, memorable-, con un cambio de perspectiva se transforma en una invitación a la catástrofe.
¿Funcionará el invento? Y aquí el baño de señoras.
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