Ahora en serio ¿puedes explicarme porqué quieres un iPhone?
Hace poco ví “El Perfume” y tras la Apple Keynote no he podido evitar comparar a Steve Jobs con Jean-Baptiste Grenouille, el personaje de la obra de Suskind. Las sucesivas ediciones de la MacWorld Expo, han ido adquiriendo el carácter de ceremonias religiosas, catárquicas, en la que todos bailan extasiados y sin control al son de la flauta del maestro de ceremonias.
El 2007 ha superado las expectativas de cobertura, pero si lo piensas fríamente, nos han engañado. El mismo día no quise hablar. Era víctima de un ataque de ansiedad colectivo y, gracias a mis compañeros de investigación, comienzo a darle forma e intención a determinados patrones de comunicación relacionados con el consumo.
“Relájate,… mírame a los ojos… repite… quieres un iPhone”.
Todo el mundo quiere un iPhone. Y lo peor, es que a gente ya estaba convencida de dos cosas: una, que habría iPhone y dos, que lo iban a querer. Antes de su aparición.
Steve Jobs es un prestidigitador, un hipnotizador que nos ha hecho el truco y ha anulado nuestra ya de por si desgastada capacidad crítica.
Esta es la magia del diseño de Apple, desarrollada durante años de aciertos y fracasos monumentales. De todo se aprende, y, con el tiempo, Apple ha conseguido que demos por bueno cualquier producto que presenten rayando la irracionalidad colectiva. Y que conste, que dos de “mis mejores compras de todos los tiempos” son el iPod video y el Powerbook, pero no me gasté el dinero hasta no haberme asegurado de racionalizar y justificar una decisión que inconscientemente había tomado tiempo antes, como pasa con determinado tipo de productos.
Pero el iPhone no tiene esa parte de racionalización. O no ha dado tiempo o ya estábamos racionalizando un deseo por una total incógnita. Lo quieres antes de saber que existe. Y es que quieres que exista un iPhone, como puedes querer que exista un iCar.
El iPhone es sólo un prototipo
¿Quieres un iPhone? ¿Y porqué no el Audi RSQ o el Lexus Mag Lev? ¿No estás queriendo algo que aún no existe? Vaporware muy bien vendido, pienso.

Apple tiene seis meses para corregir el producto, para distribuirlo y para que los usuarios lo evalúen y casi dos años para que llegue a España, esperemos corregido.
Dejemos el precio aparte, es lo de menos. Quizá en uno o dos años te lo ofrezcan gratuitamente por cambiarte de operadora (si es que, para entonces, existen las operadoras tal y como las conocemos hoy). Dos años es mucho tiempo. Y el producto, hoy mismo, aún le quedan unas vueltas para estar completo. En dos años, el iPhone dará risa.
- ¿Producto o prototipo?. Para mí, es un prototipo avanzado que sólo Steve Jobs y unos pocos elegidos bajo invitación pueden usar. Y sobre el que ya hay dudas e iteraciones propuestas en blogs.
- Producto no disponible. Tan bonito como intocable, aunque haya personas que muestren síntomas de desesperación por tangibilizar el cacharro. ¿Quién sabe qué habrá en el mercado cuando tengamos la posibilidad de acariciar un iPhone?
- ¿Está obsoleto de partida? El uso satisfactorio del dispositivo depende 100% de la disponibilidad de cobertura Wi-fi. ¿Quiere decir esto que Apple vaticina la desaparición de UMTS para el 2008 a favor de Wi-fi?
- Tacto.. Me gusta tocar, me gustan los botones con sus redondeces, sus delimitaciones físicas que me permiten ubicarme en el interfaz sin necesidad de mirar. Supongo que para muchos usuarios, es importante el feedback físico de los botones al teclear. El interfaz del iPhone exige completa atención para usarlo. Un ejemplo: me llaman, tengo el teléfono en el bolsillo y no puedo atender la llamada… ¿cómo lo cuelgo?
- Limpieza y mantenimiento. La mayoría de productos -menos mi Powerbook- son bonitos cuando están nuevos. Pero, ¿qué pasará después de un par de días de uso cuando hayas hecho varias llamadas?. En este caso hay poca funda que valga.
- Batería: duración y recambios. Según las especificaciones, sólo dura unas escasas 5 horas y no se puede cambiar. ¿Un teléfono del futuro con esa autonomía? No. Es un prototipo.
- ¿Le falta GPS? En mi opinión, aún le falta la posibilidad de explotar los mapas a través de geoposicionamiento. El aparato, debería poder responder a la pregunta “¿Cómo puedo llegar desde aquí hasta allí?” actualmente, es impersonal: “¿Cómo se llega de ahí hasta allá?” o dar la posibilidad de enviar fotos geoposicionadas a sistemas como Flickr o Panoramio.
- Ah, y el nombre!. Ni siquiera es definitivo a la espera de que los tribunales se pronuncien tras la demanda de Cisco.
Ya sabemos que, cuando nuestra parte irracional toma una decisión, activa la razon para justificar con todo tipo de trucos lo que ya estaba decidido… Apple, ha conseguido que demos por bueno lo que nos lancen sin ni siquiera haberlo tocado. Nos ha convertido en los mismos lemmings (estos sin corbata) de su anuncio de 1985.
Por cierto, de la AppleTV, se encarga Víctor Gil, en Apple TV, el timo de la estampita.
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