Mi experiencia individual en Second Life
El pasado verano, tras meses de tentativas debido a la necesidad previa de introducir el número de tarjeta de crédito y la falta de tiempo, nació Luis Visconti, mi desafortunado avatar en Second Life (SL), el metaverso creado por la empresa de California Linden Lab.

Mi experiencia en Second Life se reduce a unos meses y mis impresiones iniciales no han sido muy positivas. Las limitaciones técnicas del entorno, la usabilidad del cliente SL y el ambiente descentrado que reina entre algunos grupos de avatares son algunas de las cosas que me alejan.
Aún así, las posibilidades de interacción dentro de Second Life no dejan de apasionarme…
Acceso al entorno: El cliente Second Life (o navegador 3D), aunque ha mejorado en este tiempo, sigue siendo lento, sobre todo en entorno Mac y se cuelga con frecuencia. Además, la lentitud de las conexiones hace que el “renderizado” de las superficies resulte lenta, resultando en ocasiones irritante. Por otro lado, la arquitectura de servidores de la plataforma no está aún preparada para soportar la presencia de más de 90 avatares en un lugar. Y es que Linden Lab es todavía una empresa pequeña, con menos de 100 empleados para evolucionar y mantener la plataforma.

Afortunadamente, Linden Labs van introduciendo mejoras en su cliente y en la plataforma que, se dice, planean liberar una vez estabilizada, como Open Source en 2010. De momento, hackers de la comunidad SL van desarrollando su LibSecond Life, una librería Open Source complementaria a la plataforma y cliente de SL.
Una de las cuestiones que se plantean de cara al futuro, es la accesibilidad a Second Life para las personas con discapacidades, dado que solucionando el problema, podría resultar un espacio de superación de limitaciones e integración para colectivos discapacitados (de momento, la experiencia es audiovisual, la accesibilidad deberá esperar).
Navegación por el metaverso: los desplazamientos en SL se realizan caminando, volando o mediante teletransporte usando un buscador de personas, lugares y eventos integrado en el navegador. No hay distancias, ni tiempo, (ni atascos). Cualquier lugar/evento del metaverso a la velocidad de la luz en un par de comandos.
Identidad y avatares: la representación de uno mismo es complicada, ya que tienes que decidir la relación entre tu yo real y el virtual, partiendo de que los apellidos son limitados (si quieres crear tu propio apellido al margen de la lista debes pagar). Diseñar el avatar que quieres puede ser frustrante y complejo (incluso puedes necesitar complejas plantillas para mapear un rostro para que no parezca el que viene de serie). Crear un avatar básico es realmente sencillo.

Respecto a la identidad en este entorno se plantean cuestiones interesantes, como el registro de identidades: por ejemplo, el caso de Leo Burnett, avatar líder de una comunidad de BDSM que, casualmente, tiene el mismo nombre que una conocida agencia de publicidad o hasta que punto “tú eres tu avatar”. Hay usuarios famosos de SL, en algunos casos, se dan a conocer públicamente, en otros,mantienen su identidad en secreto. Además, dan casos de hombres que renacen en el metaverso como “mujeres” para explotarlos entre sus congéneres dando servicios de contenido erótico.
Creación de objetos: El cliente secondlife no es sólo un navegador 3D con funciones de comunicación. Es una herramienta de modelado y programación en 3D con funcionalidades muy conseguidas. Por mi parte, no he pasado de crear objetos básicos, aún. Es cuestión de práctica: comenzar por “ropa” para avatares, y por objetos complejos con comportamiento, como vehículos, armas, aparatos de música. Hoy, la mejor manera de generar ingresos es a través del diseño, creación y venta de artículos y servicios relacionados. Ello requiere habilidades de modelado en 3D, de programación de los artículos creados mediante Linden Scripting Language o LSL y algo importante: saber colocar esos productos y servicios en el entorno y momento adecuado.
Este es el punto que separa a los usuarios “testimoniales” de los que pueden generar ingresos a partir de su actividad en SL.
Residentes: entrar en Second Life supone encontrarse con habitantes cuyo único fin es hacer dinero fácil aprovechando el semi-anonimato del medio sometiendo a su avatar a tareas que no harían en la vida real, como prostitución, acompañar a otros avatares, bailar a cambio de dinero, todo a cambio de un mísero puñado de Linden $. Esto, para alguien que puede disfrutar socializando, resulta descorazonador: al final, como mínimo, te puedes ver envuelto en raids de avatares desesperados buscando la discoteca que más les paga por bailar. Una pérdida de tiempo.
Para comenzar a disfrutar de Second Life es clave, en mi opinión, introducirse en círculos de usuarios que compartan intereses incluso citándose con “colegas” de la vida real: comunidades, grupos, amigos desplazados… Este punto ha sido para mí el que ha transformado mi percepción de Second Life: he visto un estilo de interacción más rico, que permite la creación de grupos y una mayor expresividad en la comunicación. Para esto, es interesante inscribirse en alguno de los muchos grupos o comunidades de intereses que hay en SL.
Para ayudar a los recien iniciados están los mentores, que son escasos y se encuentran con problemas debido a las demandas de los “avatares descentrados”.

Poco a poco voy haciendo mi “pandilla virtual” con intereses afines. Sólo viajar y descubrir nuevos espacios con colegas sin moverse del sofá, ya merece la pena.
Para aquellos que no dominen el inglés, existe Second Life Spain, la comunidad española de residentes de Second Life creada por Luis Aldrich que realiza eventos y cursos, explorando las posibilidades “reales” de negocio para empresas y desarrolladores en el metaverso.
Las oportunidades de ocio, aprendizaje y generación de ingresos a través de negocios o creación de empleo para diseñadores, programadores o arquitectos 3D son ilimitadas. (Y no, no son sustitutas de la vida real).
21 Comments