Nativos web y diseño de producto web

Llevo meses dándole vueltas a la cabeza los modelos de trabajo y diseño de producto propios de las empresas “nativas web” frente a las tradicionales “tecnocéntricas”. Como empresa “nativas web”, me refiero a aquellas que han nacido y evolucionado en la red: conocen el funcionamiento de la web no sólo tecnológico sino humano, e importante, pueden adaptarse a cambios en el tiempo porque están libres de pesadas decisiones organizativas o tecnológicas tomadas en el pasado.

Este post es un esbozo de ideas, en tono descriptivo y no prescriptivo, antes de mis vacaciones. A la vuelta, le daré algún retoque que le dé más sentido. (Qué l

Modelo de partida

Siguiendo el modelo del taburete de Donald Norman, el diseño de producto se puede representar como untaburete de tres patas representadas por el márketing, la tecnología y la experiencia del usuario. Esto es, la percepción del producto por sus usuarios.

Representando este modelo gráficamente, nos encontramos que el producto web, tradicionalmente, se basa en el interfaz.

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Hace dos años, jugaba a las definiciones y decía en un post perdido:

un producto es tan bueno como lo es su interfaz, y el producto web ideal, es aquel que permite a la consecución de objetivos de negocio, satisfaciendo necesidades y expectativas de los usuarios haciendo el mejor uso de la tecnología disponible.

Debo rehacer esta definición, porque el producto web cada día esta más orientado a datos y desprovisto de interfaz propia.

Modelo tradicional: centralización y control

Este modelo, habitual en organizaciones tradicionales con alto componente tecnológico, lo denomino “el sarcófago de hormigón”: sólido, robusto, seguro pero sin salida al exterior. La tecnología actúa como límite.

Los problemas se abordan desde una perspectiva de software y máquinas. Un auténtico matar moscas a cañonazos. Error que suele elevar las posibilidades de fracaso de muchos proyectos.

El gran problema, la tecnología disponible seleccionada no es adecuada para dar respuestas a las necesidades de negocio o los requerimientos de una masa creciente de usuarios. Así, nos encontramos el problema de la gestión de contenidos en las grandes organizaciones basados en costosos productos puramente tecnológicos pensados únicamente para dar respuesta a necesidades internas de la organización, y concretamente de áreas de tecnología, como son descentralización de la publicación, control de la presentación, creación de repositorios centralizados de contenidos.

Es decir, los problemas que solucionan no son de comunicación, sino de gestión interna, por tanto el producto que se comercializa es la gestión de contenidos y sobre él la construcción de un interfaz con un toque de branding. Y es que muchos de estos productos de gestión de contenidos no están pensados para la web. Que puedan ser accedidos desde un navegador no significa que sean productos web. Para serlo necesitarían solucionar problemas básicos de presencia en la web:

  • No accesibles: son productos inaccesibles per se tanto en su parte frontend como backend
  • Propietarios: gran parte del código que generan estas plataformas no se basa en estándares web. Es propietario, defectuoso u obsoleto en el mejor de los casos.
  • No indexabilidad de la información: la información no está preparada ni técnica ni semánticamente para ser indexada por buscadores.
  • URLs tecnodependientes: Las URLs en documentos web no deben cambiar. Deben mostrar una estructura lógica y comprensible y ser independientes de la plataforma tecnológica que las sustenta. Así, nos encontramos en la era de Google, las empresas se gastan ingentes cantidades de dinero en posicionar contenidos.
  • Constituyen barreras a la comunicación: debido a interfaces de gestión complejos de usar o workflows de publicación demasiado rígidos.

Estos productos de gestión de contenidos dan lugar al nacimiento de una industria dedicada en gran parte a la reparación de defectos, desviando recursos que deberían estar destinados al diseño de nuevos productos o la evolución de los existentes. Este es un freno importante a la innovación y el origen de una importante brecha en la red. Así la oleada de empresas consultoras de accesibilidad, de SEO o aquellas que entre sus argumentos comerciales refieren el diseño basado en estándares W3C. Así ha sido mi experiencia en muchos proyectos: solucionar defectos de productos con características de “agujero negro”.

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El modelo, representado gráficamente, trata de mostrar cómo la tecnología lo envuelve todo dejando a los usuarios al margen y las necesidades de negocio prisioneras de costosas decisiones. Es la tecnología “sarcófago de hormigón”.

Dentro de los perfiles de nuestra profesión, en este modelo encajan los Arquitectos de Información y Documentalistas expertos en organizar información para su consumo dentro de estructuras rígidas y cerradas.

Nativos web. Pasión por el producto

El término Nativo Web, es una adaptación de la indispensable presentación de Tom Coates Native To A Web Of Data. Podríamos hablar aquí de la Web 2.0 y sus virtudes, pero no. Este modelo de empresas y organizaciones ágiles lleva tiempo sobre la tierra, únicamente han tomado protagonismo especial ahora. Actualmente, se asocia este modelo a empresas que diseñan y desarrollan sitios y aplicaciones con un alto componente social desde y para la web. Se asocia con los Flickr, del.icio.us, Technorati, etc.

Un producto web, por su naturaleza, jamás está completo. Muchos de los problemas de escalabilidad y uso que se plantean en el momento de la selección de herramientas, posteriormente no se producen dejando sitios web costosos de mantener y evolucionar con cero “empatía web”.

Es necesario un primer paso: conocer la web desde dentro para crear productos que logren la complicidad de los usuarios e involucrarles activa o pasivamente en la evolución del producto. Y esto es lo que hacen los “nativos web”: trabajan y viven en la red, tejiendo, haciéndola crecer, por lo que conocen su funcionamiento como usuarios, como webmasters, como propietarios de productos desarrollados para solucionar problemas concretos, no abstractos: por eso no, hablamos de gestión de contenidos, sino de un producto que puede tener detrás una gestión de contenidos (o no).

Dentro de los perfiles de nuestra profesión, en este modelo encajan los Arquitectos de Participación investigan el componente social de la web para abrir la información y favorecer su dispersión por diversas plataformas, canales y sitios al servicio de unos objetivos de negocio y necesidades de un grupo de usuarios. Creando “estructuras desencajadas” o desencajables.

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Los productos nativos web se abordan desde una perspectiva de producto web, no de software. La User Experience como protagonista y la tecnología como facilitadora con la cualidad de ágil y poco costosa. Productos, a diferencia de los tecnológicos tradicionales, que nacen y evolucionan dentro de la misma web, adoptando sus principios más básicos gracias a la actividad cómplice de los usuarios que ayudan a su mejora y al descubrimiento de nuevas posibilidades de negocio, de ahí el estado beta. Y es que cualquier producto ha de ser prototipo de sí mismo en el futuro.

Un producto nativo web está, generalmente, un paso por delante de los productos tecnológicos tradicionales. Son excelentes en usabilidad, diseño y capacidad de tejer red por motivos técnicos (tecnologías web open source, el empleo de estándares, código optimizado, urls limpias), motivos humanos (las personas que los desarrollan son usuarios que dan respuesta a una necesidad propia y concreta) e incluso espirituales (son apasionados de la web que trasladan esa pasión a los usuarios).

Conclusión

La web es un espacio social antes que tecnológico. Toda tecnología que deba adaptarse a la web para su funcionamiento, no es tecnología web, y por tanto no está preparada para la interacción social o la participación.

La única forma de evolucionar, innovar y desarrollar productos de calidad para la web actual es a partir del trabajo con una “filosofía nativa web” como elemento básico de partida. Serán claves la selección de tecnologías y plataformas web que cumplan los requerimientos mínimos para tejer red (accesibilidad, estándares, urls…), un equipo pequeño, multidisciplinar, al día y apasionado por la web y pensar en la tecnología como agilizadora, no como protagonista contínua de unas decisiones que afectan a un negocio o a un grupo o comunidad de usuarios.

La tecnología es pasajera, la web es para siempre. ¿Software o Producto Web? La diferencia está en el enfoque.

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5 Comentarios Deja el tuyo...

Fernando
August 15, 2006
8:01 am

Comentario

Enhorabuena por el post. Por fin una referencia cuando queramos hablar del tema.

Lo puedes incluir en el test del cliente™.

sergio
August 15, 2006
9:24 am

Comentario

Sí, fer, con los presupuestos se debería entregar un examen sobre este artículo =xD

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[…] La web es un espacio social antes que tecnológico. […]

Agustín Jiménez
September 2, 2006
3:15 am

Comentario

3 veces he leido este artículo en el último mes. Me encanta Luis.

Luis Villa
September 4, 2006
2:31 am

Comentario

Pero para qué, te lo lees 3 veces!!!? Con la de cortesía como compañero, bastaba… :-))

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