Bebidas y portátiles: la fórmula del desastre
Las cosas pasan. Un mal gesto, un despiste y te quedas colgado con cara de tonto. La semana pasada, estropeé mi Powerbook: derramé café sobre él en una increible carambola. Todo el líquido deslizándose a cámara lenta entre las teclas en busca de la placa base. Es lo que tienen los portátiles. Debajo del teclado está toda la máquina: placa, memoria, procesador, disco duro… y lo peor, tu trabajo.
El resultado: un equipo nuevo, adquirido en noviembre por 1800 Euros, con un presupuesto de reparación de 1200 euros en servicio técnico oficial . ¿Alguien lo entiende? Mientras pienso qué hacer, aquí van algunas reflexiones y consejos:
Primero: no comas, y mucho menos, bebas cerca de tu portátil
Las bebidas azucaradas completamente prohibidas. Parece ser, que cuanto más caro es el equipo, más posibilidades hay de derrame y acceso de fluidos a la placa.
Segundo: distancia de seguridad
Si eres de los que no pueden evitar comer o beber mientras teclea, como la mayoría, mantén la adecuada distancia de seguridad entre el liquido y tu portátil.
Tercero: si no vas a usar el equipo apártalo de zonas de riesgo
Ojo a las zonas de la casa donde andan niños -y su atracción fatal por las cosas con luces y botones-o a las fiestas -es fácil que tu equipo termine como posavasos-.
Cuarto: utiliza protección
Algunos consejos para evitar el contacto entre sustancias dañinas y tu equipo.

iSkin es una opción, mejor cuanto más partes del equipo cubra. En el caso del Powerbook de 15′ o 17′ siempre quedarán desprotegidos los altavoces.

Para bebidas, conviene utilizar envases con protector. En eso, Starbucks, te puede evitar disgustos.

Si hay niños alrededor, una de esas tazas “antivuelco”, pueden evitar algunos desastres. No todos.
En caso de accidente, apaga inmediatamente la máquina y escurre el líquido, en la medida de lo posible. En lo siguiente hay debate. Unos recomiendan entre abrir el equipo, limpiar el teclado con agua destilada o alcohol específico para componentes electrónicos -mejor esto último- y dejar secar entre 24 y 48 horas. Luego, encender y cruzar los dedos, apuesta arriesgada, sobre todo el equipo está en garantía. Mientras, otros, aconsejan prudencia y acudir a un Servicio Técnico.
En mi opinión, esta situación, se debe a un problema de diseño. Los portátiles no están diseñados para situaciones de este tipo. Han sido pensadas para ser usadas sobre una mesa de oficina y no prevén el uso en contextos domésticos o más sociales. Aún.
Mientras pienso qué hacer, seguiré condenado a trabajar en exclusiva con uno de esos mortíferos ladrillos de plástico.
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