El retorno de Boo.com
Se veía venir…
Cuando era pequeño, no comprendía que a mis padres les diera por comprar discos de su juventud, ya de “mayores” (tenían más o menos mi edad). Eso de que cualquier tiempo pasado parece mejor a veces -no soporto al Dúo Dinámico- es verdad… En internet, Boo.com es una referencia para los nostálgicos.

Boo.com. Era una tienda online fundada en Inglaterra por Ernst Malmsten, Kajsa Leander y Patrik Hedelin a finales de los 90. Su objetivo, vender moda de marca para jóvenes urbanos conectados.
En cuanto a diseño era un delirio de Javascript, 3D y Flash, ejemplo máximo de cómo puede confundirse el diseño de marca con pirotecnia visual. Difícil de usar, lento de descargar, pero hecho con un gusto sofisticado (”una monería”).
En Mayo del 2000, seis meses despues de su lanzamiento cierra. Detrás, un dominó de empresas. Quien quiera conocer su historia tiene una película inspirada en estos hechos sobre una puntocom ficticia, GovWorks.com: Startup.com o un libro escrito por los propios emprendedores.
A boo, ni siquiera le dió tiempo para generar ingresos, el día de su alumbramiento ya estaba herida de muerte:
- Una estrategia desmadrada: quisieron lanzar su tienda a nivel global… en época del cambio al Euro, con cambios de divisas, logística, atención al cliente, gestión multiidioma, gestión de catálogos…
- Despilfarro (Burn rate): se fundió literalmente 135 millones de dólares en menos de un año, campañas de márketing y publicidad, contrataciones, aviones privados…
- Público inmaduro: los usuarios de internet carecían del conocimiento y los medios para hacerse clientes de algo tan avanzado. entraban, hacían varios clics, se admiraban y se iban.
- Cero en usabilidad, cero en accesibilidad: boo.com es el típico ejemplo de como el diseño de agencia interactiva mal dirigido puede dar al traste con un negocio. Despesperante en la descarga, incomprensible en la interacción… Jakob apuntó sobre esto al poco de cerrar la empresa.
Cuando se trata de negocio la usabilidad y la accesibilidad pueden ser determinantes. Una de las lecciones en el diario de un ex-empleado: “No importa lo bueno que sea tus sistemas de backend, los usuarios sólo recordarán tu frontend. Falla en esto y fallarás en todo”.
Lo intentaron y crearon una de las historias más grandes de internet. Me caía bien Mrs. Boo guiñándome un ojo desde cualquier banner.

Como un zombie que vuelve a la vida, Boo 2.0, resucita con unos polvos de Ajax, vestida con redes sociales y perfumada para atraer al príncipe Google. Nada que ver… la nueva Mrs. Boo será más prudente, menos despilfarradora y sofisticada, pero no es tan simpática.
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